Bip, bip, bip. Maldita alarma, tan puntual como siempre. No deja ni despedirme del idílico mundo que me había montado en la mente, creando a mi antojo.
No, ella no quiere que me olvide del mundo de mierda.
Es tu factor de realidad, que me recuerda la existencia.
Ese puto despertador Casio
que me obliga a vivir
va a acabar por matarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario