jueves, 19 de septiembre de 2013

A quien madruga, Dios le da por culo igual. Pero antes.

Bip, bip, bip. Maldita alarma, tan puntual como siempre. No deja ni despedirme del idílico mundo que me había montado en la mente, creando a mi antojo.
No, ella no quiere que me olvide del mundo de mierda.
Es tu factor de realidad, que me recuerda la existencia.
Ese puto despertador Casio
que me obliga a vivir
va a acabar por matarme.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Para hablar de banalidades de peluquería, no se habla.

Vivo.
Sin sentimientos.
Cuando aflora en mí lo que podría tratarse de instinto humano.
De querer confiar en el mundo para aplacar el vacío desgarrador que siento.
Pero entonces el mundo me da por culo a mí y a mi ingenuidad ocasional para dejar totalmente (o por lo menos hasta que regresen los sentimientos primarios) de creer que la gente insustancial podría aportarme una mierda.

martes, 10 de septiembre de 2013

solos por siempre, pero a tu lado es menos pesado

Siento como gritas en tu silencio, y oigo tus sentimientos cuando estás ausente,
que aunque faltes seamos cómplices
y saber que no es soledad si es compartida.

viernes, 6 de septiembre de 2013

''Conociendo extremos sabrás donde está tu equilibrio''

Tengo tanto miedo a estar arriba. Tanto como a estar abajo.
Porque todo lo que sube baja, y si baja, baja al mismo infierno,
tan proporcionalmente como altura había alcanzado.
Por eso cuando no siento nada pienso ''que me quede como estoy''.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Corrosiva, oxidante.

Toda esa mierda que no sale de ningún sitio claro. Pero que está ahí. Fiel, contigo en el camino, la arrastras de fiesta en fiesta, y a veces te arrastra ella a ti.
Te clava en el suelo, te atornilla con ira.
La situación es verte enterrada hasta las cejas y salir del embrollo. Buscas el apoyo, esa mano amiga que te elevaría del barrizal, pero qué coño.
El no querer desesperar te enseña a vivir en el subsuelo, envidiando la vida de los que respiran aire puro, soñando ser uno de ellos o buscando a los de tu misma condición -que cuanto más enterrados, mejor-.
Las ilusiones cuando una capa de tierra yace sobre ti; no son buenas.

Ansiedades mediocres.

Si empezamos galopando, qué nos quedará después. A los 30 podemos meternos en una caja y esperar que escriban una bonita esquela en el periódico, con suerte en negrita, ''vivió bien, nunca tuvimos quejas de que sus altas aspiraciones interfirieran en el aterrizaje de los boeings. Buena madre, no quiso tener hijos.''